Clítoris mierda de oficina

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La fidelidad no existía. Las mujeres casadas se podían prostituir a cambio de unos pocos céntimos para comprar en el mercado. Lo que también vi es que cada día las mujeres eran obligadas a trabajar hasta la extenuación. Las mujeres cultivaban y alimentaban a los niños, caminaban kilómetros para conseguir leña para los fuegos o traer agua de los pozos. Molían el grano usando morteros pesados a mano, vivían en sus propias chozas y sus maridos les visitaban de vez en cuando cuando no estaban con otra de sus mujeres.

Los Diez Mandamientos no eran desobedecidos, eran desconocidos. El sistema de valores era el opuesto. Hay africanos occidentalizados que tratan de rebelarse contra esto. La cleptocracia es toda la sociedad. En mi ciudad había una clínica donada por agencias internacionales…las medicinas las robaban los propios trabajadores de la clínica y las vendían a las tiendas locales.

Si estabas enfermo y no tenías dinero, morías. Eso era lo normal. Así que cuando aquí en los Estados Unidos descubrí que la asistenta nigeriana y musulmana de mi casi centenario padre le había robado la ropa y no le bañababa, no me sorprendí.

En Senegal la corrupción era la norma, dominando la sociedad de arriba a abajo. Ibas a la oficina de correos y el funcionario del mostrador te pedía un precio escandaloso por un sello.

Después de pagar el soborno seguías sin saber si el envío se mandaría o lo tirarían a la basura. Una mujer vieja estaba al lado de dos de los trabajadores de la clínica que estaban charlando a la sombra de un arbol de mango en lugar de trabajar. La mujer colapsó y cayó al suelo.

Ellos giraron la cabeza para no verla y siguieron charlando. No existía piedad ni compasión con los enfermos. Nos parece normal porque vivimos en una cultura basada en la Biblia. Creemos que la ética protestante del trabajo es universal. Mi ciudad estaba llena de hombres jóvenes haciendo nada.

Estaban esperando a que el gobierno les diera un trabajo. No había empresas privadas. No es que los negocios privados fueran ilegales, es que eran imposibles por la burocracia de la cleptocracia tercermundista. También es incompatible con la insistencia de los senegaleses en tener que ocuparse a los parientes.

Todas las pequeñas tiendas de Senegal eran propiedad de mauritanos. Si un senegalés pretende tener una tienda, se va a otro país.

Tus amigos y parientes te van a pedir de todo. Y vas a tener que decir que sí. Se acabó tu negocio. No se te permite ser un egoísta y decirle que no a tus parientes. El resultado; nadie tiene nada. Un trabajo era algo que te daba un pariente.

Los no occidentales no se convierten magicamente en occidentales al llegar a nuestras tierras visado en mano. Me tomo muy en serio mi responsabilidad de defender nuestra cultura y nuestro país y transmitir la herencia americana a la siguiente generación. La solución no es traer a los africanos aquí.

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